Ni una, ni dos, ni tres. Son muchas cosas las que desde la última actualización podría contar. Tantas son, que el hecho de tener que recordar me da pereza. Y más el hecho de actualizar. Aún no se ni por qué lo hago, si, inconscientemente, se que va a ser un "Santo Tomás", una y nada mas.
Pero bueno, por lo visto hay algo que me inspira, y otro algo que me invita a plasmarlo aquí. Y como no podía ser de otra forma, es de mi madrina en el mundo del blog. Pensando después de una de nuestras infinitas conversaciones bizarras, he estado divagando buscando los límites de la amistad. ¿Cuáles son esos límites?
Siempre he dicho que al menos un 20% de mi nadie de mis amigos lo conoce. Y si hablamos de familia, se reduce a un 15-12%. Pero parece ser que con ciertas personas estos porcentajes no me valen. ¿Y eso es bueno? Creo que depende de la personalidad de cada uno. Puedes sentirte invadido o desnudo, o simplemente te puede servir para que el consejo que te de esa persona que, misteriosamente, ha superado tu barrera, de verdad, sirva, porque te conoce muy, muy bien.
Pero, ¿puede ser hasta tal punto que hables de tu sexualidad, frecuencia, modos, plugings y cotas centimétricas? Pues si, puede ser. Hasta tal punto, que con quien intimas asume que el otro lo va a saber, incluso más que él mismo se conoce a sí.
Por eso, creo amiga mía, madrina de mis enganches cibernéticos, que tenemos pocas barreras ya. Y si no sabes por qué lo digo aún (que creo que si):
"Corta el viento Scalibur!!!"
Micrografías (V)
Hace 4 meses



